viernes, 4 de noviembre de 2011

Otro registro fallido en la finca de Las Quemadas

Otro registro fallido en la finca de Las Quemadas

MARIANO ROSA 04/11/2011

La parcela de Las Quemadas Altas sigue concentrando la atención de la Policía Nacional, que ayer puso boca abajo la vivienda y se empleó a fondo en busca de pistas que ayuden a determinar el paradero de Ruth y José, lo dos pequeños que desaparecieron el día 8 de octubre en el parque Cruz Conde de la capital cordobesa cuando estaban con su padre, José Bretón.


Como suele ser habitual desde que se hizo cargo de la investigación un equipo de la Unidad de de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV), dirigida por el comisario Serafín Castro, no ha trascendido el resultado y todo apunta a que la búsqueda seguirá hoy.

La jornada fue maratoniana y comenzó con las primera luces del día. Un grupo de agentes recogió a Bretón del centro penitenciario de Alcolea --donde se encuentra recluido desde el 21 de octubre por detención ilegal cualificada por desaparición de menores y simulación de delito-- para trasladarlo a la finca de sus padres, en Las Quemadas Altas, que ya ha sido inspeccionada en varias ocasiones, sobre todo la zona dedicada al cultivo de naranjos. Su abogado, José María Sánchez de Puerta, le acompañó a lo largo de esta actuación policial que duró casi 12 horas.

Por allí pasaron hasta tres georradares, la Unidad del Subsuelo, un camión cargado de andamios y vehículos variados de la Policía Nacional. Esta vez se centraron en la vivienda, que consta de dos plantas, y en el cobertizo anexo, donde, según parece, se procedió a la reconstrucción de la estancia del padre y los dos menores en las primeras horas de la tarde del 8 de octubre.

Especial atención se le ha dedicado a la habitación en la que durmieron los niños y también se han inspeccionado dos pozos que abastecen de agua a la finca, ocupada en su mayor parte por naranjos. El letrado, en declaraciones a Efe , ha asegurado que la Policía ha levantado el suelo y derribado tabiques en busca de pistas. Además, apuntó que su cliente, que está siendo sometido a una evaluación psiquiática en prisión, se encuentra "triste" y "se emociona cuando escucha el nombre de sus dos hijos".

A los agentes sigue sin cuadrarle la secuencia temporal que sostiene Bretón, que llegó a cambiarla en alguna ocasión, y de ahí que se repasen los horarios.



LA VERSION Bretón, de 38 años, en situación de desempleo y en trámites de separación, recogió a sus hijos en la tarde del 7 de octubre del colegio y la guardería de Huelva --ciudad en la que se estableció la familia-- para pasar en Córdoba el fin de semana. Su versión sobre lo que ocurrió aquel sábado es la siguiente, según su abogado: La mañana del día 8 lleva a los niños de casa de sus padres a casa de su hermana, donde están hasta las 13.00 horas y allí comen. A las 13.30 los lleva a casa de sus padres, en La Viñuela, quienes le preguntan si va a comer con ellos y les dice que no, que tiene en mente comer con unos amigos, pero estos anulan la cita.

Los niños, camino de la parcela, se quedan dormidos. Llegan a Las Quemadas Altas sobre las 13.45. Aparca a la sombra y con las puertas abiertas y los deja en el coche. Entonces hace una hoguera y quema recuerdos de su esposa. Allí aparecen restos de un cráneo y de unos huesos y eso se justifica, dice el abogado, porque la esposa es veterinaria y los tenía para sus prácticas. Cuando termina se mete en el coche también con los niños y se queda adormilado hasta que los pequeños se despiertan. Sale de la parcela sobre las 17.30 horas, aunque una triangulación telefónica le sitúa en la finca hasta media hora después.



EN EL PARQUE Se dirige al parque Cruz Conde sobre las 18.00, donde ya previamente, pero sin fijar la hora, había quedado con su hermana Catalina y sus hijos y con su hermano Rafael. Aparca en la calle Pintor Espinosa y al llegar al propio parque los suelta de la mano. A las 18.08 envía un mensaje a su hermano para decirle que ya están allí. Los niños corretean junto a un grupo de personas.

Bretón se sentó en una barra de hacer gimnasia, se distrajo y al momento ya no vio a los niños. El reloj marcaba las 18.20 horas. Llama a su hermano y le dice que ha perdido a los niños. Cuando su hermano llega los dos buscan a los pequeños. También llama a su hermana Catalina, y esta le dice que se llegue a la Ciudad de los Niños y que avisen por megafonía. Va corriendo de un lado a otro, y hay testigos que lo ven desencajado, según mantiene el abogado (se refiere a un testigo que apareció 6 días después de la desaparición). A las 18.40 llama a la Policía. Ningún testigo ha visto a los niños en el parque, reconoce el abogado, y ningún informe de telefonía dice que avisara a la Policía desde la finca.


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