martes, 28 de agosto de 2012

El error policial impidió que la desaparición de Ruth y José se resolviera en 48 horas

El error policial impidió que la desaparición de Ruth y José se resolviera en 48 horas


La desaparición de los niños Ruth y José hace casi once meses podría haberse resuelto en 48 horas. Las que transcurrieron desde que José Bretón, su padre, denunció haberlos perdido en el parque Cruz Conde de Córdoba el 8 de octubre del año pasado, hasta el hallazgo de sus restos óseos en la finca Las Quemadillas, propiedad de los abuelos paternos, que la Policía Científica confundió con los de un roedor.

El informe redactado por una forense de la Policía el 2 de noviembre de 2011 concluía que los restos óseos examinados eran de pequeños roedores, “no existiendo restos humanos”. Esta conclusión cerró esa vía de investigación y abrió la búsqueda de otras, con excavaciones constantes, búsqueda con georradares, etc. El informe de la forense decía justo lo contrario de lo que afirmaba el elaborado por el forense Francisco Etxeberría, contratado por la familia materna con la autorización de la Policía y del juez instructor, que el pasado día 18 dijo que correspondían a “dos seres humanos inmaduros” de seis y dos años, la edad de los niños desaparecidos. Entre los restos analizados había dos centenares de trozos de huesos y nueve dientes.


Ante tal contradicción, el Ministerio del Interior encargó un tercer informe al antropólogo José María Bermúdez de Castro, que el miércoles de la semana pasada entregó sus conclusiones al departamento, coincidentes en gran parte con las de Etxeberría. Bermúdez aquilata en su documento que lo restos corresponden a un niño de 6,22 meses de edad, con un margen de error de 43 días. Con los tres en su mesa, el juez José Luis Rodríguez Lainz ha declarado el secreto del sumario y ordenado nuevas diligencias.

Las explicaciones del ministro

Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior, reconoció ayer la existencia de los dos últimos informes, que desmontan la versión oficial, pero ni aún así quiso reconocer que los restos hallados son los de los niños desaparecidos. “Sobre temas técnicos no me voy a pronunciar”, se excusó en varias ocasiones para no explicar cómo era posible que las conclusiones de la Policía fuesen tan radicalmente distintas a las de los investigadores privados. “No se trata de acusar a nadie, sino de llegar a la verdad”, manifestó.

El ministro rechazó que vaya a pedir responsabilidades a los responsable del informe de la Policía (“hasta el mejor escribano echa un borrón”, los justificó), y dijo que de confirmarse que contiene errores, éstos serían “científicos”. Sí confirmó que ha recibido un cuarto informe de la Comisaría General de Policía Científica que detalla la investigación y explica cómo se llegó a la conclusión de que los restos hallados no eran humanos, pero eludió dar detalles de su contenido.

Fernández Díaz, que en todo momento arropó a los investigadores policiales, reiteró que el “horno” en el que se llevó a cabo la incineración pudo alcanzar una temperatura de 800º (el hierro funde a 1000º) que consumió los restos, y que hace prácticamente imposible que se puedan realizar pruebas de ADN con ellos para compararlo con el de sus padres.

Para compensar las críticas, el ministro puso de relieve que la Policía pensó siempre que los niños no habían salido de la finca Las Quemadillas, aunque las cuatro inspecciones practicadas no dieron resultado. Una fuente policial manifestó a este diario que la inspección ocular no se hizo adecuadamente porque deberían haberse recogido todos los restos del fuego y no unas muestras.

Más que con el error policial, el ministro del Interior se mostró contrariado por la filtración de la existencia de los dos últimos informes que, dijo, había "producido malestar" entre los investigadores y el juez instructor porque puede perjudicar la investigación.


Bono de Bienvenida


Share This