viernes, 3 de agosto de 2012

En 2020 el mundo verá una guerra

En 2020 el mundo verá una guerra


AURORA FERRER/QUO 2012-08-03
Una vez tras otra la historia parece volver a repetirse. Lo hemos oído mil veces y lo hemos dicho otras tantas, pero la expresión pupular no es ninguna banalidad, pues hay muchas personas dedicadas al estudio de este hecho. La disciplina se conoce como Cliodinámica, y es un "enfoque interdisciplinario que se relaciona con la modelación matemática de los procesos histórico-sociales a largo plazo". Estos, en confrontación con los historiadores, quienes no están tan seguros de la efectividad de esta esfera científica, aseguran que el pico en el que volvería a repetirse una guerra sería en el año 2020, pero expliquemos esto con más calma.


Cliodinámica: la historia como ciencia

Como explicábamos antes, la cliodinámica realiza una crítica a una visión de que la historia es totalmente inalcanzable para poder analizarse de forma cuantitativa porque esta resulte "irreductiblemente compleja". De esta forma, relaciona con la modelación matemática de los procesos histórico-sociales a largo plazo como son la demografía histórica, las bases de datos de la antiguedad, las investigaciones sobre evolución social...

De esta forma, los que la defienden, intentan utilizar métodos científicos para iluminar el pasado. Como en su día dijo Isaac Asimov en el libro La Fundación: "Los pronósticos adecuados a menudo son imposibles debido a fenómenos como el caos matemático, la libre voluntad o las profecías del auto-engaño. Pero deberíamos ser capaces de emplear las teorías de un modo quizás más útil: calcular las consecuencias de nuestras elecciones sociales para favorecer el desarrollo de sistemas sociales en las direcciones deseadas así como evitar las consecuencias imprevistas. (...) Debemos recopilar datos cuantitativos y probarlos todos empíricamente en los mismos datos, más que en instancias cuidadosamente seleccionadas para probar nuestras narrativas favoritas. Para aprender realmente de la historia, necesitamos transformarla en una ciencia."

No obstante, la cliodinámica se ve con gran escepticismo desde los ojos de los historiadores académicos que tienden a ver la historia como algo irreductiblemente complejo en el que el azar tiene mucho que decir. Los historiadores miran atrás y ven la Historia como un juego de rol, en el que las circunstancias, debilidades personales y otras cuestiones son las que marcan las consecuencias y por tanto los actos. No hay lugar pues, bajo su punto de vista, para el cálculo y el análisis matemático.


Guerra en 2020: un hecho cliodinámico

Una vez entendido el concepto de la cliodinámica, entremos en la afirmación de una futura guerra dentro de ocho años. El estudio ha sido publicado en la revista Nature, quien recoge las declaraciones de Peter Turchin, un biólogo estadounidense ruso especializado en Población Biológica y Cliodinámica. Según él, la aparición de tres picos de inestabilidad política en 50 años no es una coincidencia ni fruto del azar como diría un historiador no defensor de esta disciplina.

Turchin, quién lleva 15 años trabajando con estas técnicas matemáticas, ha usado estas técnicas para diferentes cosas, como realizar un seguimiento de los ciclos depredador-presa en ecosistemas forestales, ha trabajado con los registros históricos sobre actividad económica, tendencias demográficas y estallidos de violencia en EEUU, y ha llegado a la conclusión de que una nueva ola de luchas está en camino. Según Turchin, el pico debería ocurrir en el año 2020 y cree que será tan violenta como la de 1970. "Espero que no tan mala como en 1870", añade.

Según Turchin, "la historia no es una maldita cosa tras otra" parafraseando a un dicho atribuido al fallecido historiador británico Arnold J. Toynbee.

Y esos cálculos... ¿Cómo se hacen?

La Cliodinámica no es solo una búsqueda de patrones a lo largo de la Historia para compararlo con otros. Además, en sus análisis sociales a largo plazo, los cliodinámicos se centran en 4 variables principales: las cifras de población, la fuerza del Estado, la inestabilidad política y la estructura social. Cada variable, se mide de distintas formas también. Por ejemplo, en el caso de la estructura social, este depende de factores relacionados con desigualdades en salud, riqueza (salarios), etc. teniendo en cuenta ciertas variables.

Tras eso, toman todas las bases de datos posibles y buscan tendencias con la esperanza de identificar los patrones históricos y marcadores de posibles eventos futuros. Por ejemplo, parece que los indicadores del aumento de la corrupción y políticas de cooperación se desenvuelve actualmente en un clima de inestabilidad en el que la violencia es inminente. Este análisis también permite a los investigadores determinar el orden en el que se producen los cambios, y así poder desentrañar las correlaciones útiles que podrían conducir a explicaciones causa-efecto.

El ciclo que se muerde la cola

Según afirman los expertos, son dos las tendencias que predominan en los datos de inestabilidad política. El primero de ellos lo definen como "ciclo secular", que se extiende en la historia ocurrida dos o tres siglos atrás. Este se da en sociedades con políticas relativamente igualitarias, en las que la oferta y la demanda de empleo está más o menos equilibrada. Con el paso del tiempo, este tipo de sociedades crecen, la oferta de trabajo está por debajo de las demandas, los pobres son más pobres y con más dificultades de salida y los ricos son más ricos, dándose la formación de élites. Esto, en un momento dado, la sociedad se vuelve contra las élites, que luchan por el poder. Es entonces cuando llega la inestabilidad política y el colapso, dándose así el inicio de un nuevo ciclo.

El segundo, es un ciclo más corto de 50 años, al que Turchin ha llamado de "hijos a padres". En este caso el padre ha respondido con violencia ante una injusticia social y el hijo, que ha recogido el legado de este conflicto, se abstiene. Turchin compara esto con un incendio forestal, que primero arde para luego, tras años de acumular maleza, vuelva a renacer.

Inestabilidad se llama nuestro ciclo

No hace falta ser un estudioso de la cliodinámica para darse cuenta de qué tiempos vivimos. La corrupción, como observaba antes el estudio de Nature, está por las nubes. Las tasas de desempleos dan ganas de llorar y la inestabilidad económica parece no acabar nunca más que con la confianza de miles de ciudadanos. ¿Tendrá razón Turchin y en 8 años nos enfrentaremos a una violenta revuelta? ¿Aguantarán los ánimos 8 años? ¿habrá revuelta? y si la hay ¿será muy violenta? Son preguntas a las que la cliodinámica parece tener respuesta.

Según Turchin "evitar la violencia no es más inevitable que evitar una pandemia". No le falta razón. Si con tiempo sabemos cuál es la vacuna eficaz para cortar los problemas de raíz, podremos realizar prevención y controlar la situación. Pero por desgracia la política y las cuestiones de índole social-gubernamental no son tan "sencillas" de realizar como las campañas de prevención sanitaria, quizá, porque interesen menos a quienes deben lanzarlas.



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